Contracultura y memoria al frente: Festival Tracción a Sangre en C Art Media
- Guido Leonel

- hace 5 días
- 4 Min. de lectura
La autogestión es el mensaje. Y la tracción a sangre, la definición.
Remontandonos al significado directo de que significa la frase que da nombre al festival, nos emplazamos en que significa: Tirar para adelante objetos pesados ya sea con animales u personas y ahí está la clave: La fuerza humana y la autogestión.

El C Art Media se vistió de gala. Charlas con artistas plásticos como el gran Rocambole, venta y comercialización de distintos productos, una radio abierta, una intervención de pañuelos con motivo del 50 aniversario de los crímenes de la última dictadura militar (y el pedido de Memoria, Verdad y Justicia) y mucha música.
La jornada comenzó con Ayermaniana, un conjunto de rock psicodélico que hizo de maestro de ceremonias de un hecho histórico en el under. Flor Sakeo con su viaje onírico e introspectivo traído de las costas hermanas del Uruguay, nos sorprendió a todos con su dulzura, calidez y sobretodo felicidad.
Salas Velatorias, con su oscuridad a cuestas, empezó a darle color a una noche que cada vez era mejor.

Los Terrores Nocturnos, con Marcos Aramburu a la cabeza, fueron uno de los shows más festejados.
Mientras tanto sucedían cosas en el medio de los shows. Venta de fanzines, libros, cassettes y discos, remeras, alfarería, merchandising de las bandas y demases. Todo en un trabajo en conjunto entre El Acoplado y los amigos que hicimos en el camino. Con un sector donde se incluyo el famoso corte de flequillos rolingas, la noche no paraba de mejorar.
Luego de los terrores, llegó el momento de los vampiros. La banda liderada por Irina, llegados recientemente de Mar del Plata, se cargó el escenario al hombro y nos mostró otra performance memorable. Con presentación de temas nuevos y la invitación de Nina Suarez para cantar "Tengo frío", el trío de la costa argentina volvió a dar otro de sus épicos shows.
Barbi Recanati era la antesala del show que cerraría la jornada. Con sus clásicos que resuenan en el intelecto popular y una versión demoledora de "Todo sigue igual" de Viejas Locas, nos dio un momento sublime, que solo podía ser parte de una noche especial así.

Pasadas las 12 de la noche, se escuchó aquella versión de la marcha de San Lorenzo entonada por Billy Bond y su pesada y los que estamos en cada misa camionera sabíamos que venía el momento esperado: Esos fieles que pasaron del Morrison al Matienzo, del Matienzo al Vorterix y del Vorterix al Art Media seguían siendo los mismos. Los mismos con su parche bordado en la espalda y la emoción de ver cómo el camión no se detiene en la banquina.
"Un poco más de consideración" fue la primer canción de la noche. Con un show que duro casi dos horas, como casi todos los Tracción a Sangre, la banda de Joni y Yago volvió a brillar en un escenario prendido fuego que no contrarrestaba con el público.
En lo que a mí respecta, fue uno de los shows que más disfruté. El agite fue clave, el sonido impecable y la lista una joyita tras otra. "Rico chico" y "No hablaremos de mañana" antecedieron al momento más emotivo de la noche: "Trabajando para el capital (2040)" con una interpretación para la lágrima de la gran Barby Aguirre fue de lo más destacado del setlist.

"Agua asesina", "Piedra blanca sobre piedra negra", "Genio del Abasto" como siempre con el gigantesco genio, el mismísimo Tano Giorno, que también se encargó de enarbolar una bandera recordando que los 30.000 desaparecidos están presentes en cada uno de nuestros actos y "Esta noche" empezaron a moldear el concierto.
"Confianza en ti solo", "Películas anónimas" y "Loop Dorado" fueron las elegidas para darle lugar al segundo invitado de la noche. Federico Palacio de Salas Velatorias se despachó con una versión impecable de "La distancia", el hit camionero por excelencia. El ya icónico enganchado de "Asesino del autocine" y "999 calorías" desató los pogos más infernales de la noche.

"Guerrero atípico" y "Mañana suburbana" con su calidez y tranquilidad fueron el plato anterior para servir al último invitado: El maldito Gonzalo Varas de los Motochorros, con saludo incluido al cumpleañero Rulo, uno de los encargados de empujar el acoplado en toda su dimensión, se subió al escenario para una versión demoledora de "Lo hago mal, me siento bien", que casi enganchada con "El español" hicieron de casi cierre del concierto.
Luego de un breve parate, los muchachos subieron al escenario otra vez para interpretar las últimas dos de la noche: "Latas vacías" y "Preñado por el diablo". El conjunto de artistas, producción, técnicos, colaboradores activos del camión e invitados a ser parte de este festival demostraron que la contracultura sigue estando al frente. A veces necesitamos volver sobre nuestros pasos para entender dónde estamos parados, y la mejor forma es hacerlo desde el fondo de nuestro corazón y nuestros pulmones. Por eso también el tracción a sangre tiene tanto significado y es tan especial: hacerlo todo a pulmón, con alma y vida tiene un condimento especial: Es nuestro y nadie nos lo va a a arrebatar.
_edited.png)



Comentarios