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Intensidad en la íntimidad: Superchunk en Niceto Humboldt

Los noventa marcaron a toda una generación, tanto por su estética variada pero confrontativa, como por el amplio abanico sonoro que marcó un estandarte de géneros, experimentación y búsqueda constante.


Entre todos los proyectos que se destacaron en esa época, siempre me resonó muchísimo el caso de Superchunk que a pesar de nunca pertenecer a ninguna escena en particular, las grandes bandas siempre valoraban y tenian un público sumamente fiel.



Tanto asi, que después de más de 30 años de carrera, aún no había podido aterrizar en Latinoamérica, situación que cambio este 2026 con sus esperadisimos shows en Brasil y Buenos Aires, los dos países fundamentales para entender el cariño y energia latinoamericana.


En su esperadísimo debut en nuestro país, Superchunk hizo vibrar a todo su público en una presentación íntima, álgida y por sobre todas las cosas cálida en Niceto Humboldt repasando sus clásicos y mostrando en lo nuevo que estuvieron trabajando.


Como si de una aplanadora hablaremos, la banda liderada por Mac McCaughan salió a escena sin mediar palabras con una seguidilla letal que invitó al público a saltar y a corear con emoción canciones que resultaron monumentales: “Slack Motherfucker”, “Bruised Lung” y “Stuck in a Dream” fueron las encargadas de iniciar con una pulsión dominante que iba a caracterizar el resto de la noche.



Con una conexión con el público que era palpable y constantes agradecimientos por esperarlos tantos años, la banda desgloso su catálogo a lo largo de las 22 canciones que compusieron el show, repasando sus himnos mientras incluia algún pedido de los fanáticos y presentaban su nuevo disco “Songs in the Key of Yikes”.


La noche siguió con seguidillas que hacian corear al publico con tanta efusividad que resultaba conmovedor entre clásicos como ”Skip Steps 1 & 3” y ”Crossed Wires” dejando lugar luego de unos agradecimientos merecidos a su gente, la banda siguió con “Detroit Has a Skyline”, “Everybody Dies” y “Driveway to Driveway” en uno de los mejores momentos de la noche, mientras Marc invitaba al público a acercarse aún más, la energía de los músicos contagiaba a los presentes que se movían sin parar.


Empezando a despedirse, el grupo entre sonrisas y un calor intenso en esa noche de martes, siguió con otra seguidilla letal que inició con “Learned to Surf”, siguió con la gran “What a Time to Be Alive” y terminó con “Hyper Enough” agradeciendo y despidiendose del público, por lo menos por unos minutos.



Luego cerrar la primera parte del show, volvieron al escenario para despedirse a lo grande con la seguidilla de “Digging for Something”, “Precision Auto” y “Throwing Things” para terminar por todo lo alto una noche para los libros, con una banda que se merece siempre un poco más.

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