La ambición intacta: Reality Awaits de The Strokes
- Gianfranco Barrera
- hace 2 días
- 3 min de lectura
El paso del tiempo y en especial de los años golpea fuerte hasta al más escéptico tanto porque la excusa de la juventud ya es imposible de sostener, sumado a la gran cantidad de problemas que conlleva ser un adulto, construir una familia, sostener relaciones y en este caso, llevar una de las bandas más exitosas e importantes de la década pasada.
The Strokes siempre estuvo en el mapa: desde su debut se volvieron uno de los proyectos más representativos del garage rock revival, llevándolos a la fama mundial y con el paso de los años, su leyenda se sigue acrecentando más y más. Por esto mismo resulta inevitable la pregunta ¿Qué es lo que la banda neoyorquina tiene para ofrecer a esta altura de su carrera? Porque sí, luego del suceso que significó The New Abnormal encantando a propios y extraños, el paso siguiente sería fundamental para entender si eso fue el último destello o tienen aún la artillería para seguir defendiendo su legado.

La llegada de su séptimo disco de estudio no estuvo exento de polémicas, información cruzada y una esperada de más de 5 años que resultaron una eternidad luego de haber lanzado uno de sus mejores proyectos en toda su trayectoria. Por eso sorprende que lejos de jugar a la segura, la banda neoyorquina apuesta otra vez todas sus cartas en Reality Awaits, una obra que se ve atravesada por el paso del tiempo, la importancia de las relaciones y la necesidad de moverse hacia adelante sin dormirse en los laureles.
El disco abre con la lenta pero necesaria Psycho Shit que nos va anticipando el tono y espíritu del nuevo proyecto, mostrando al quinteto neoyorquino en una profundización en lo trabajado en su disco anterior, donde el paso del tiempo resulta un factor central, abordandolo con la entereza y sensibilidad que se lo merece, explotando en un final más que logrado. Así mismo resulta sorprendente cómo a esta altura de su carrera, la banda liderada por Casablancas se encuentra en búsqueda de nuevos sonidos en su catálogo como en la fantástica Dine N' Dash o la introspectiva Lonely in the Future que demuestra la ambición propia de una banda generacional.
Estas últimas dos deben ser de las canciones más frescas y distintas que ha sacado el proyecto en muchísimos años, tanto por la oscuridad de ambas como por el jugueteo con otras texturas que resultan refrescantes para el sonido actual de la banda pasando por bajos oscuros y vibrantes como por sintetizadores que recuerdan a un momento en el tiempo en el que todo era mejor. De hecho resulta hasta contradictorio que los únicos dos adelantos del disco Falling out of Love y Going Shopping que no resultaban las piezas más llamativas de su repertorio, en el orden y en especial con el espíritu del disco, congenian con un poco más de encanto que en solitario.

El tracklist avanza con fiereza con canciones como Going to Babble On donde las melodías dulces y agradables confirman una preponderancia para el resto del proyecto, al igual que el autotune que a Casablancas pareciera que lleva a flor de piel y con una naturalidad que sigue sorprendiendo su utilización tan insistente. Mientras que el clima se tranquiliza con la llegada de Liar’s Remorse otra pieza metódica y que sin prisa muestra esta faceta más introspectiva y reflexiva del proyecto, sin caer en la repetición, se vuelven de esas canciones que suman al conjunto general del disco.
Llegando al final las guitarras pegajosas y los ritmos que invitan a moverse aparecen en The Fruits of Conquest afianzando el clima jovial que se respira en todo el trabajo, dejando espacio para un cierre calmo y cargado de sentimiento que no deja a nadie inconforme: Tyrants of the Mellow Moon, una piez que termina de articular y concluir de la manera más necesaria el trabajo, sin brillar mucho, es el cierre justo para un trabajo que los encuentra sorprendentemente en un buen momento.
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