De la oscuridad a la calle sin escalas: 1 de Los Magos
- Guido Leonel

- 11 ago
- 4 min de lectura
Los sub-generos de la movida emergente son traicioneros. Hoy, con el mote de "neorolinga" de moda, incluso más. Hay una búsqueda de las bandas de desligarse a veces tanto de los géneros y fluir como tiene que suceder dentro de una sala de ensayo. El nuevo disco de Los Magos, titulado "1" a secas, busca encontrar en una época donde todo es un tanto más efímero, perdurar en el tiempo.

Con una onda que nos recuerda a los primeros discos de Viejas Locas, la banda sale un poco del rock más psicodélico y se va a un plano más de barrio, más del combustible espiritual de una época de dolor y confusión, que siempre termina dando como resultado un crudo rock visceral y apoteósico.
"De 0 a 100", primer tema del disco, es el mejor ejemplo de ello. Guitarras fuertes al frente, una batería que acompaña como si un caballo galopara y voces más guturales que de costumbre. Un combo de ideas que rejuvenecen y dan un aire fresco a una banda que nos acostumbró un poco más a sus mayores influencias como Pescado Rabioso o La Máquina de Hacer Pájaros.
"Medicina", segundo track del disco, vuelve un poco a las bases y suena más lisérgico pero sin ser necesariamente igual a otros de sus discos, aunque la presencia del bajo le da un cierto enfoque más ambientado en los 80s.
"Mil cosas" podría ser un rock de los 2000 encontrado en un demo perdido de La 25 o de Jóvenes Pordioseros, también con una letra más del desamor y el barrio. "No es que no quiera verte pero tengo que avanzar, no es que no quiera verte pero solo no está mal" nos remite a temas como los clásicos de desamor de Intoxicados con una melodía que suena bastante amigable, como un soundtrack hecho para tirarse en la plaza y que el sol pegue de frente en la cara.

"Hasta reventarlo" podría ser Damas Negras de Los Ratones Paranoicos con alguno de los primeros discos de Pescado Rabioso. Hay una gran cantidad de influencias muy marcadas pero que le dan un toque muy especial, suena a lo que tiene que sonar un disco de esta época. Amigos, amor, familia, caos, destrucción, problemas sociales, economía dispareja y el salvataje de intentar sentirse un poco mejor en el medio de la incertidumbre. Es un disco que podría salir en 2001, en 2020 o en 2026 y coincide. Un 2001 de crisis económica total, un 2020 de pandemia y soledad y este año, fuertemente marcado por la lucha social, la falta de trabajo, la opresión del gobierno nacional y un candente clima de lucha que parece que pronto va a estallar. Todas estas cosas funcionan en un disco que se asemeja más a lo que uno puede decir que tiene que ver con "el barrio" y "lo nuestro".
"Matando el tiempo", quinto tema del disco, justito la mitad, es una canción country/folk de esas que dan ganas de romperse las patas bailando. Todo suena a una mañana en casa con un asado haciéndose de a poco mientras el fernet endulza la lengua. Suena a familia por eso es un disco que funciona con creces.
La mejor parte del disco, y la más "magos", comienza con "Otro dia mas sin vos", dónde retoman un poco mas sus raíces y con un tema sentido y amoroso empieza a cerrarse el disco en unas transiciones especialmente emocionantes. La bala entra y las lágrimas caen, una especie del "Fuiste lo mejor" de estos años.

"Quiero" es el tema más ambicioso del disco. Suena como una trompada al mentón, fuerte, más tirando a lo que conocemos de Los Magos. Algo que podría salir de las tripas del mismísimo pescado. Es ese tema que se va a llevar los pogos de la noche porque está preparado para eso.
"La hija de Lucy - Susy Rock" es el tema de, justamente, rock por excelencia. Piernas largas, rock de terciopelo, antro oscuro y birra barata. Tiene esa esencia característica de la banda pero con tintes de las bandas de rocanrol de los 90, apoyados en los lugares tenebrosos. Podría sonar como suena una noche post Teatro Flores en algún bar de la zona. "Rastaman" es mi tema favorito del disco. Podría ser un tema de Sumo, podría ser un tema de Socorro, podría ser un tema de New Order o hasta de Joy Division. Es un conjunto de cosas que dan como resultado un tema rarísimo pero que claramente vuelve a las raíces de una banda que disfruta de experimentar en los lugares que es necesario.
"El remis del 40" cierra el disco y marca lo que se nota desde que comenzó: Hay algo intrínseco de que la placa debe sonar a los tiempos que nos aquejan. Es un disco preparado para que cale hondo en la gente y la identificación sea más personal que nunca. Los Magos lo volvieron a hacer: Se reinventaron, viraron un poco de su clásico rock pero lograron un disco que se mantiene con muchísima solidez, que recuerda a muchas épocas de las que todos vivimos y sobretodo nos enseña que la música puede pasar por distintos estados sin perder su simpleza, emoción y calidad.
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