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Un viaje circular hacia el tradicionalismo: Tristeza Criolla de Pretoria

El mundo está roto, las tradiciones son olvidadas y la cultura se concentra cada vez más en movimientos vacíos que podrían haber nacido en cualquier otro lugar del mundo. La globalizacion hizo estragos en las culturas nacionales, predetermino el arte y pero aun, las costumbres. En un mundo de verdades vacías y palmeras importadas, la banda Pretoria da vuelta la carpeta de inspiración, volviendo a los inicios, al interior, a las inspiraciones que hicieron grande la música nacional. Desde la imagen del Ombú como portada, hasta recuerdos de otras vidas que inpregnan de inspiración los 33 minutos que dura su cuarto disco, bien llamado "Tristeza Criolla".


La banda consagra un nuevo sonido, recibiendo muchas cosas de varios géneros nacionales, casi como redescubriendo una cultura oculta. Líricas que poseen el poder de los viejos tangos actualizados a nuestra realidad, de esos que tu abuelo (o mi abuelo) disfrutaba con un vaso de Whisky en un viejo tocadiscos mientras la nostalgia le recordaba mejores tiempos. Pequeños guiños al folclore nacional pero logrando la vuelta de tuerca para que acompañen la esencia de la banda.



Sería fácil ponerme a nombrar inspiraciones, o referencias como si se tratase de una gacetilla, pero me parece redundante. Siento que vale más la pena hablar de lo tangible, de las canciones. "Nafta", "Normal" o "Providencia" destacan por su sonido, que acompaña la crítica social que aunque se sienta tan actual, también se siente nostálgica, porque la vida es cíclica y como bien me dijo Pablo Bechara "Todo esta inventado en la musica", lograr el doble filo entre la interpelacion actual y un dejo de nostalgia es de aplaudir, pocas líricas logran transmitir un poco de todo a la vez y encima hacerlo con ese poder.


Otro punto fuerte del disco es la auto-mencion, experiencias reales trasladadas con el nivel de detalle preciso, suficiente para percibirlo pero no tanto como para no poder identificarse. "Knockout" y "Mercedes" son ejemplos de esto, es fácil transmitir en extremo detalle y es fácil identificarse en la ambigüedad, difícil es lograr ambas cosas en este nivel de equilibrio.


Creo que la canción bisagra del disco es "10 de Noviembre", la que mejor representa la Idiosincrasia del disco, más identifica la problemática que nos plantea esta nueva "Tristeza Criolla". "En mi pueblo ya nadie festeja, como cuando era chiquito, el día de la tradicion" es el ejemplo perfecto de la pérdida de identidad a nivel nacional, no solo en el mundo que se vive en la ciudad. Hablaba con una persona sobre esto y me dijo "no sabia que existía el día de la tradición" ese es el nivel de desconocimiento de la patria que maneja toda una generación. "En mi casa hay un armario lleno de ratas, que pronto voy a sacar" identificando el espíritu rebelde, comparando la invasión cultural como una infesta que necesitamos eliminar. "Juremos con gloria... a llegar al final del mes" copiando las estrofas del himno en una reversión que identifica directamente otra problemática actual, la económica, que quieras o no, colabora a la desconexion del pueblo con su patria. Una canción que posee mucho poder de mensaje, una realidad incomoda que nadie habla, la pérdida de los días nacionales, de la tradición de un pueblo que cada día es menos pueblo.



El disco me fascina, es distinto, atrevido y más que nada pone el foco en una problemática que todos notamos en nuestra cultura, pero que nadie habla, porque es incomodo y difícil nadar contra marea (como cual Salmon), un disco completo que por ahora, es lo mejor que escuché a nivel nacional. Pretoria consigue revalidar su posición como una banda de culto, esta vez rindiendole homenaje a un país que supimos tener, a una patria apagada culturalmente, que esperemos pronto recuperar.


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