Mirando siempre hacia adelante: Yendo rápido a ningún lugar de Bestia Bebé
- Gianfranco Barrera
- 25 may
- 4 min de lectura
El paso del tiempo es algo que afecta a todos, en nuestro caso, al ver tantos proyectos musicales resulta llamativo ver como algunos deciden apropiarse de un sonido y hacer los cambios mínimos para seguir en la misma ruta, mientras que cuando vemos a otros que a pesar de no tener que demostrarle nada a nadie, se aventuran en nuevas búsquedas, no solamente llaman nuestra atención sino que se vuelven algo riesgoso para el legado de la propia banda.
Por eso, cuando los chicos de Bestia Bebé anunciaron que estaban trabajando en un nuevo material de estudio que sería la continuación de Vamos a Destruir, la primera incógnita era saber por dónde irían aventurarse y luego de escuchar los tres sencillos que adelantaron esta nueva etapa de la banda, nos quedó en claro que sería todo un acontecimiento.

A lo largo de este nuevo trabajo, notamos a la banda atravesando una adultez que lejos de tornarse como un simple paso del tiempo, deciden tomar riesgos, no estancándose en su sonido, sino que explorando nuevos ritmos y formas de abordar su prosa, sin perder la identidad ni energía que caracteriza al proyecto.
El disco abre con Hay algo que siempre te quise decir que añora un momento, algo que quedó en el pasado y que no fue dicho en el momento justo, repasando todo el camino transcurrido con cierta melancolía y calma, hasta que explota en un final instrumental intenso y que se construye a fuego lento, como las grandes canciones.
Dando lugar así a uno de los fundamentales para entender el momento actual de la banda: El Atrevido cuenta con una percusión que invita a bailar desde el primer momento, acompañado por una guitarra rabiosa, teclados contagiosos y una letra que nos narra una serie de recomendaciones que le dieron al cantante Tom Quintans a lo largo de su vida, entre ruido, caos y mucha energía por parte de toda la banda.
En su tercer canción Planes Perfectos, los sintetizadores construyen un clima algo misterioso entre capas de distorsión y ruido por las guitarras de Tom y Marcos y el bajo infalible de Chicho, que sumándose a la incorporación de una batería eléctrica de Marcos, construyen otra pieza que sigue teniendo el corazón de las canciones de la bestia sin perderse en una búsqueda hacía otros sonidos que resultan igual de interesantes.

El clima se vuelve mucho más cancionero con las dos siguientes canciones Chaleco Antibalas y Cara de Piedra: ambas piezas construyen el terreno desde los cimientos, donde Tom toma la iniciativa con una lírica y narrativa que resulta encantadora a la hora de contar historias, acompañado por sobre todas las cosas de una banda que da en el clavo siguiendo el sentimiento de lo que se está cantando.
El cancionero se sigue ampliando con una de las mejores canciones de este nuevo disco titulada El tiempo (es lo peor), donde la química del grupo se encuentra más fuerte que nunca y por sobre todo, la forma tan mágica y cargada de emotividad con la Tom interpreta ese coro envuelto entre guitarras espaciales y una batería infalible, resulta uno de los momentos bisagras del proyecto.
Luego sigue la álgida y contagiosa Gustavo Costas dedicada al recién despedido técnico de Racing, amado equipo del cantante de Bestia Bebé en la cual repasan el fervor y emoción que generó lo conseguido por el club con la obtención de la Copa y Recopa Sudamericana. Esta canción, transcurridos los meses de su salida, resulta aún más emotiva por su sorprendente salida hace muy pocos días y donde su legado en el equipo quedará grabado en el corazón de todos los hinchas.
Las lágrimas también llegan en uno de los pasajes más calmos de todo el disco El reparto de problemas donde la guitarra acústica toma el foco principal, entre un ritmo de percusiones llamativos y la inclusión de elementos de cuerdas para acompañar en la intimidad y cercanía de la pieza, sin dejar a un costado los solos de guitarra que siguen sintiéndose marca registrada de la casa.

Llegando al final del disco aparece el segundo adelanto del disco y la única colaboración del mismo con Diego Ibañez, cantante de Carolina Durante titulada Si me voy no significa que te quiera tanto en una dupla que resulta ganadora desde el minuto cero, con una lírica compleja y extensa, sorprendiendo con la narrativa que emociona hasta las lágrimas, llegando al coro que explota sorpresivamente y que se siente con el calor e intensidad que generan los pogos en sus presentaciones en vivo.
Dejando lugar para la décima y última canción del trabajo La guerra de los huesos, donde el clima vuelve a calmarse y generando un espacio íntimo, cercano y familiar, que es algo sumamente rescatable y que resulta fundamental para lo que transmite Bestia Bebé como banda.
Lejos de jugar a lo seguro, en este nuevo trabajo se muestran con una ambición intacta y un trabajo a nivel sonoro que se asemeja muy fielmente a lo que podemos escuchar en sus shows en vivo, demostrando a su vez que las canciones y las letras están por sobre cualquier cosa.
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