Una marca de nacimiento: Pruebas de Contacto de Camionero
- Guido Leonel

- 13 may
- 4 min de lectura
A veces me encantaría hacer estas reseñas un poco menos sentimentales, pero es muy difícil. Llegué hasta acá haciéndolo como me gusta, forjando el fuego que acaricia mi corazón, no puedo hacerlo de otra forma aunque quiera.

Hay puntos de contacto en todos lados. Soldaduras del caparazón, un caparazón que se suele romper y hay que emparchar con una curita en el centro del alma. Eso es la nueva creación del dúo comandado por Joan Manuel Pardo y Santiago Luis, una curita al corazón.
El disco comienza con "Mala suerte, varón" una canción potente y creada de forma inmejorable para apertura de un larga duración como este. Con una letra que habla de los estafadores economistas que te proponen un paraíso monetario pero solo llenan sus arcas, Camionero apunta con todo en un disco que viene a demostrar que la banda no se achica con nadie.
El segundo tema es el que le da el nombre al disco, "Pruebas de contacto". Con una guitarra oscura pero potente y la batería encendida, marcan el paso. El sonido es mucho más limpio que su antecesor, pero eso no quita que la suciedad que los caracteriza se haya perdido.
"Amuletos" es la tercer canción y la que todos sabemos que va a ser la más festejada del disco. Una estampida stoner bien podrida que nos hace acordar que la música bien ejecutada es una patada en los dientes. La guitarra de Jony cada vez destaca más y no se emplaza a un costado, sino que es un elemento que se complementa con la batería como si fuera una pelea de sonidos que converge en un mismo punto.

"Una última oferta", con una melodía un poco más calma que funciona como para dar un respiro en el medio del pogo si tomamos el disco como una representación completa en un show. Con unas guitarras finas y una batería que acompaña pero no desentona, nos vamos acomodando casi en la mitad.
El quinto tema, "Botón de pánico" es uno que va a dar que hablar. La voz tenebrosa de Jony como salida de un cuento de terror nos ofrece una canción que podría ser de Joy Division en sus años mozos, siendo una joya post punk que luego explota por los aires para demostrarnos que el rock se lleva en la sangre. "Fiebre" es una oda a la canción. Es el tema que podría sonar en cualquier lado y alguien diría "Che, que bien suena esto", con una impronta más bien calma, y una letra críptica pero introspectiva, termina siendo la canción más personal del disco.
"Busco la paz", séptima canción, es un camión a toda velocidad. Con la intervención de un bombo de folklore que le da una impronta argentina impresionante y unas guitarras que van al son de la demencia, termina siendo más cañero del disco junto a Amuletos, y marca la frase más replicable del disco 'Llevo esta marca de nacimiento' ya resuena en las gargantas camioneras y seguramente aparezca en remeras, banderas, stickers y demases objetos.
"Criaturas calientes" tiene una reminiscencia a Genio del Abasto en la guitarra pero sin sonar exactamente igual. Un disco que apunta a volarte la cabeza tiene muchos de estos temas pesados que suenan más stoner que nunca y que nos hace acordar a bandas de las lejanas tierras como Kyuss o Queens of the Stone Age, con lo que eso significa.

"Catedrales" podría decir que, además de ser la canción que más me gusta del disco, yo la siento muy propia y muy personal. Es reiterativo para quien me conoce, pero desde que comencé el camino de escribir sobre música y cumplir mis sueños, siempre los pensé compartidos y gracias a una persona muy especial decidí que este era el camino que quería seguir. Esa persona hoy está lejos de mi vida, y como reza esta canción, "quisiera que me creas que estoy mejorando cada día, espero que también puedas verlo" porque aunque estés lejos, todo esto es gracias a vos, y más en días como hoy. Por eso esta reseña es tan personal para mí, porque siempre me dijiste que siga mis sueños, y aunque ya no estés por aquí, siempre lo hice por y para vos.
La última canción del disco es "Mí esqueleto", una canción más calma y muy personal, la famosa "balada de fin de disco" que según Santi nunca puede faltar en un disco del camión, que termina con la frase quizás más potente del disco por su significado: "Salvado estoy, pero no de la mente".
Mentiría si dijera que para mí no es el disco del año a nivel nacional. Por ahí me pasa que con Camionero no soy tan objetivo porque significan muchísimo en mi vida. Pero aún así, siendo súper crítico y obsesivo de decir lo que pienso, puedo reafirmar que es, sin miedo a equivocarme, el gran lanzamiento anual. El camión nunca se queda sin nafta, y eso vale más que cualquier cosa.
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